Aunque la muerte lo apagó, todavía queda una chispa cuándo en su oscuro mundo una tarde apareció.
Bailes hay en muchas partes, pero ninguna como un tango por una vida mejor, de esas ya no se bailan por temor.
Los días pasan como un cruel aguacero, que avivan el desespero.
Sueño con la vida porque tal vez no quise morir desde un principio.
Si la agonía algún día me llorara entre un mar de lágrimas encontradas, daría una esperanza nueva.
Daría lo que fuese por cambiar su percepción de la vida en sí.
Y si la angustia me genera tristezas, el viento se llevará mis problemas.
Entonces, si los supuestos que haces al no poder fueran reales, mi corazón estaría tan deprimido como el día en que la lluvia empezó.
Y todos los pensamientos quebrantados comenzó.