El humano es en esencial, un ser que tiene el mismo destino que el resto, la muerte. Pero el hombre se niega a morir, es innato en su memoria.
Pero, ¿Que hacemos si no tenemos el valor suficiente para seguir a pesar de las adversidades?
La verdad de las cosas es que la vida carece de sentido en varios aspectos.
El destino de cada uno.
Nadie se pone de acuerdo para creer en un solo Dios.
Nadie sabe quién nos gobernará.
A ciencia cierta no sabemos nada.
Cuando nos deparará la muerte o cuando seremos felices por completo.
¿Cuando uno sabe que es feliz? Tal vez no somos felices al 100%, sólo es una sensación momentánea que puede abarcar semanas. Uno no es feliz todo un año, es imposible ante la vida.
¿Que es una esperanza sino está anclada al alma?
¿Que son los pajaritos sin sus cantos?
Para que haya felicidad debe haber sufrimiento, porque es la ausencia de uno el que le da sentido al otro.
Mientras tanto me hago más preguntas.
¿El humano tiene la mera obligación de perseguir un sueño para poder vivir? ¿La existencia se remonta a sólo eso? ¿Perseguir algo para darle sentido a nuestra existencia? ¿Hacernos preguntas para dar con respuestas? Porque no tenemos todas las respuestas, siempre habrá alguna incógnita que no sepamos, algo que nos atormenta por no saber su significado.
¿De que sirve vivir sin un propósito? El sujeto sólo sería un objeto a esperar ser removido, algo como que envejeció demasiado y ya no sirve, algo irreparable.
Una vida sin esperanza no es nada. Si ponemos la esperanza en nuestras vidas podemos tener una visión más clara de que queremos ser, que queremos que nos pase.
La esperanza va y viene, pero es nuestro deber hacer que se quede.
Si tan sólo viéramos las cosas de diferentes formas, que todos somos hermanos, que las guerras no tienen sentido, que la política solo sabe engañar al hombre.
Si sólo pudiéramos hablar el mismo idioma, si pudiéramos hablar con la paz.
No sólo debemos organizar un mundo mejor, sino, también los corazones rotos que debemos reparar para que puedan latir otra vez.
Entonces en eso la esperanza escaló por mí ventana.
La hora de mí reloj estaba adelantada.
Nunca supe cuándo ni cómo llegó a mi vida.
Sólo espero que después no desaparezca por la mañana.
Cómo lo hace el odio después de hacer el desastre.
Sólo espero que no falles nunca.